Un plato rico, muy fácil de preparar y rápido, perfecto para los días de ajetreo como los que yo tengo ahora
Los ingredientes:
- 2 solomillos de cerdo ibérico
- 100 g de queso roquefort
- 200 ml de nata para cocinar
- aceite de oliva
- sal y pimienta
En primer lugar se prepara la carne: se abre el solomillo con ayuda de un cuchillo y se le hacen unos cortes cruzados en damero.
Se pone una sartén anti-adherente al fuego pincelada de aceite, y cuando está bien caliente se marca el solomillo. Como es una carne tierna, no necesita mucho rato al fuego, pero si es importante que esté bien caliente para que quede jugosa. Al darle la vuelta se sazona con un poco de sal y pimienta
Mientras se hace la carne, en un cazo se calienta la nata, y antes de que empiece a hervir, se añade el queso. Ya se puede apartar del fuego, porque el calor residual es suficiente para fundir el queso con la nata
Y ya sólo queda emplatar: se sirve un trozo de solomillo y se riega con la salsa de queso